23/08/2022

NOR2022 - Día 1 - Tilcara - 23/08/2022

By G

El aéreo tempranero no estuvo mal. El avión despegaron del suelo a las 6:40. El aeropuerto Perico de San Salvador de Jujuy y sus carritos "tiradores de estática" nos dieron la bienvenida.

Jujuy nos recibió con la noticia de que habíamos llegado un día antes del inicio del alquiler del auto. Claramente, pagar costos extras y esperar en una cafetería fue lo único que pudimos hacer. Mientras los nenes descontrolaban el lugar, nos sentamos a tomar un café. Personalmente, me pregunté si iba a tener la conducta de escribir para este fugaz viaje. Ya veremos.

Mientras disfrutaba de mi rica medialuna, de reojo miré cómo L salía corriendo al baño con el grito de C diciendo: "¡Caca, caca!". Cabe aclarar que C dejó los pañales hace unos días y estamos en pleno proceso de adaptación a esta nueva sensación de tener el culito sin protección. Lo malo es que, cuando avisa, te da los segundos justos para que uno levante la cabeza, encuentre un baño, agarre las toallitas y salga corriendo hasta un inodoro.

Esto le pondría algo de picante a esta nueva aventura.

Luego de un rato, nos entregaron el auto que tenía unos 27 "detalles". Después entenderíamos por qué... Con una altura de 2000 metros, unos 24 grados (debe ser porque estamos más cerca del sol) y solo pantalón corto para los cuatro, comenzamos la aventura.

Nuestro primer destino: Tilcara.

Atentos a los carteles de derrumbe, los chicos que se atravesaban en el camino y las llamadas de alerta de C pidiendo pis, nos adentramos en el árido y rojizo camino. Las montañas y el paisaje entretuvieron a las criaturas. En los primeros 100 km nos encontramos con tres accidentes. Y era de esperar... la ruta, si bien está asfaltada, está bastante golpeada.

Los mocos secos y los labios cuarteados nos dieron la bienvenida. Ya hace unos meses B despertó un fanatismo por las piedritas. Le llaman la atención las grandes, las chiquitas, las que brillan, las que no brillan, de un color, de otro... A medida que fue transcurriendo el día, nos dimos cuenta de que para él, esto era Disneyland.

Fuimos a la plaza de Tilcara a comer. En una esquinita de la plaza principal, el parador se llamaba "La Peña de Carlitos". El escenario y el nombre nos indicaron que en algún momento se armaba el guitarreo. El escenario vacío no quedó.

Comimos unas empanadas de carne, unos tamales, un locro y una napolitana con fritas. Para L fue mucho. Yo no puedo decir que esté a favor ni en contra. Por la tarde, fuimos al Pucará, una fortaleza de unos 1200 años de antigüedad.

 

 

 

 

 

 

Agotados de nuestro primer día, fuimos a buscar resguardo al que sería nuestro centro de operaciones para los próximos tres días: una pequeña cabaña incrustada en la montaña, rodeada de viñedos.

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