25/08/2022

NOR2022 - Día 3 - Purmamarca - 25/08/2022

By G

A apenas 26 km de Tilcara nos encontramos con Purmamarca. Un pequeño pueblito rodeado de cerros coloridos donde el tono predominante es el colorado. Sobre las espaldas del pueblo, el famoso Cerro de los Siete Colores.

 

Luego de atravesar la plaza principal, fuimos hasta el mirador del cerro. El punto panorámico no fue la gran cosa; creemos que la espectacularidad se aprecia más a la distancia. Desde la base del mirador comienza el circuito de 3 km que rodea los cerros colorados del lugar, llamado el "Paseo de los Colorados". Caminar por estos cerros de tierra roja da la impresión de estar paseando por Marte (comentario libre de estupefacientes).

  

Siendo las 12:00, con C dormida en la mochila y B cansado, nos vimos obligados a abortar y dejar en nuestra imaginación el resto del camino. Después de todo, tendríamos un viaje hasta las Salinas Grandes, por lo que había que guardar energías.

El camino hacia las salinas está muy bueno. La ruta asfaltada solo tiene el "temita" de las curvas y contracurvas. Esto, sumado a los 4170 m de altura, hace que más de uno se descomponga. Chicle, caramelos de coca y agua sin gas son tus amigos. Yo reemplacé los caramelos y el chicle por una mandarina. A mí me mantuvo despierto el azúcar; a L, la bronca hacia mi persona.

 

El salar es imponente. Un enorme lago cubierto por una capa de 30 cm de sal. El ingreso al mismo es con guía que, por la módica suma de 1200 pesitos por auto, te hace el recorrido turístico pasando por los piletones y el Ojo del Salar. La sal en el lugar afecta la gravedad y distorsiona ópticamente las cosas ;).

  

En el trayecto de vuelta, justo cuando estábamos cantando victoria por haber salido inmunes a la altura, B comenzó a presentar molestias. Tras quejas sobre dolor de cabeza y panza, paramos en el medio del cerro. Por suerte el problema no resultó ser apunamiento, sino que se solidificó en forma de ofrenda. Para darle un toque "hippie chic", le hicimos una linda casita con piedras decorativas del lugar.

En el viaje de vuelta me llamó mucho la atención lo colorido de las sierras. Amarillas, naranjas, verdes, marrones, rojas... todos colores bien vivos. Si bien las que mezclan colores son las más llamativas, no pierde espectacularidad encontrarse terribles elevaciones monocromáticas que van pasando de un color a otro a medida que se va abriendo el camino.

 

Dejando atrás Jujuy, algunos pensamientos: para realizar compras, cuanto más al norte, más baratos son los precios. De los destinos que conocimos, Humahuaca fue el más barato, luego Tilcara y finalmente Purmamarca. No chequeado, pero me la juego a que en La Quiaca, por la misma plata que en Salta compras una pashmina, te dan la pashmina, 1 kg de caramelos de coca, 2 jugos y una llama.

 

Jujuy: más pobre que Salta, pero no menos hermosa. La calidez de su gente y la cultura originaria que comparten con Bolivia y Perú la hacen de alguna manera más auténtica. En el viaje nos dijeron que Jujuy fue la única provincia que no llegó a ser colonizada por los españoles y que, a partir de ella, se inició la creación de lo que hoy conocemos como Argentina. Algo de eso debe haber.

  

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