by G
El aéreo salía a las 15:40. Un horario no muy bueno teniendo en cuenta que todo el trajín de preparativos no te deja lugar para clavarle una siesta a la fiera.
Los minutos fueron pasando y eso se hizo notar. Poco a poco B se fue volviendo cada vez más infumable.
El paso por el salón de Amex tuvo sus momentos de gloria con B jugando con un dinosaurio, mirando a Woody en la TV y entretenido con los chiches (fotos 1, 2 y 3).
Pero la bestia se hizo presente allí también, revolcándose en el piso, tirando la comida, gritando, sacándose las zapatillas... El yin y el yan presentes como no podía ser de otra manera.
Arriba del avión, aprendimos varias cosas. Los in-ear serán muy buenos, pero para un nene de 2 años son un tanto complicados.
También aprendimos que los soportes para las tablets (las que tienen una patita), hubieran venido bien. ¿Chupete electrónico? Le duró 15 minutos... Llegó el snack: alfajor volando por un lado, vaso de agua por otro, café en el piso, llanto, gente mirando raro... momento de tensión.
Ahora creo que entiendo por qué no dejan viajar a los menores en la salida de emergencia. La tentación sería muy grande.
A las 17 finalmente se durmió. Así, a las 18 y monedas, llegamos a la ciudad de Río de Janeiro.
De noche, con un hospedaje no muy alentador, comimos unas pastas, tomamos una cervecita, comimos unos pochoclos y nos fuimos a dormir. Mañana, un día de regocijo nos espera.
El aéreo salía a las 15:40. Un horario no muy bueno teniendo en cuenta que todo el trajín de preparativos no te deja lugar para clavarle una siesta a la fiera.
Los minutos fueron pasando y eso se hizo notar. Poco a poco B se fue volviendo cada vez más infumable.
El paso por el salón de Amex tuvo sus momentos de gloria con B jugando con un dinosaurio, mirando a Woody en la TV y entretenido con los chiches (fotos 1, 2 y 3).
Pero la bestia se hizo presente allí también, revolcándose en el piso, tirando la comida, gritando, sacándose las zapatillas... El yin y el yan presentes como no podía ser de otra manera.
Arriba del avión, aprendimos varias cosas. Los in-ear serán muy buenos, pero para un nene de 2 años son un tanto complicados.
También aprendimos que los soportes para las tablets (las que tienen una patita), hubieran venido bien. ¿Chupete electrónico? Le duró 15 minutos... Llegó el snack: alfajor volando por un lado, vaso de agua por otro, café en el piso, llanto, gente mirando raro... momento de tensión.
Ahora creo que entiendo por qué no dejan viajar a los menores en la salida de emergencia. La tentación sería muy grande.
A las 17 finalmente se durmió. Así, a las 18 y monedas, llegamos a la ciudad de Río de Janeiro.
De noche, con un hospedaje no muy alentador, comimos unas pastas, tomamos una cervecita, comimos unos pochoclos y nos fuimos a dormir. Mañana, un día de regocijo nos espera.
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