08/08/2019

EU2019 - Día 7 - Cerdeña (Cagliari) - 08/08/2019

by G

Aterrizamos 7:30 en el aeropuerto de Cagliari, capital de Cerdeña y la ciudad más austral de la isla italiana. En realidad, en nuestra cabeza era un pueblo; para asombro nuestro, resultó ser una ciudad de 150.000 habitantes (la más poblada de la isla).

Habíamos logrado volar en la low cost EasyJet sin despachar valijas. ¡Viajamos ligeros! En Hertz levantamos a nuestro compañero de viaje por los próximos días: un Fiat 500 blanco con apenas 3.000 km.


Con 30 grados sobre las espaldas, salimos en búsqueda de una playa. Paramos en un súper para hacernos de provisiones y de ahí derecho al agua. Calamosca fue la playa elegida.

Ahí fue cuando escuchamos por primera vez la frase que se repetiría varias veces a lo largo del día: "Este Bruno e bravo". Con tono de Don Corleone nos lo decía una señora mientras miraba cómo B corría desaforado y tiraba piedritas al agua. A los 30 minutos de estar ahí, ya todo el mundo sabía quién era B.

Al mediodía, con el sol pegando fuerte, optamos por encarar hacia nuestra morada de esta noche. Tardaríamos como dos horas en poder establecer comunicación con nuestra anfitriona, por lo que resolvimos dar un par de vueltas en el 500 y finalmente entregarnos a una siesta reparadora a las 16:00.

A las 18:00, casi sin entender mucho, nos despertamos y salimos a recorrer el casco histórico, que pensamos que era algo pequeñito. Pasamos por la Catedral de Santa María, la Porta dei Due Leoni, la Torre dell'Elefante y el Bastión de Saint Remy.

Cagliari Cerdeña

Cagliari Cerdeña

Cagliari Cerdeña Cagliari Cerdeña

Cagliari Cerdeña Cagliari Cerdeña

Cagliari Cerdeña

El barrio del Castello, donde está el casco histórico, se encuentra en la colina más alta y se caracteriza por la presencia de antiguos bastiones, hoy convertidos en terrazas para disfrutar de la vida nocturna. Nosotros, claramente, dejamos el auto en lo alto y fuimos bajando durante el recorrido.

Tejas coloniales, pequeños balcones y fachadas coloridas quedadas en el tiempo. Murallas medievales y todo en un terreno montañoso repleto de subidas, bajadas, curvas y contracturas. Callejuelas y faroles colgando.

La noche fue maravillosa hasta que tuvimos que emprender la vuelta. Con B casi dormido y el cochecito mojado (alguien dejó el termo destapado y se empapó todo), solo quedó subirlo en brazos. A eso de las 23:00 llegamos y nos fuimos a dormir.

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