by G
A las 22 hs embarcamos. Ya la mano venía difícil.
B muerto de sueño, con hambre... se puso intenso.
Cuando vino la comida, para eso de las 23:30, ya era demasiado tarde. La erupción del volcán era inminente y la lava iba a quemar a los más cercanos, pero las cenizas llegarían hasta el capitán.
La bestia lloró durante horas desconsolado. No había manera de calmarlo con nada. Luego del servicio de comida, apagaron las luces y no se quería dormir. No dejaba los brazos de L. Ante el mínimo movimiento se despertaba y lanzaba el llanto. Así fue gran parte del viaje.
Notas para el futuro G:
- Volar de noche es una fantástica opción, siempre y cuando el crío se duerma.
- Se puede pedir al momento de hacer el check-in el menú especial. No sólo le preparan un menú más "niños friendly" sino que también lo entregan antes.
- Si lo que viene no le va y estás arriba de un avión, se puede hacer la excepción temprana. Clavarle un Nestum, llenarle la panza y ahí va a ser más fácil dormirlo (fue algo que nos ayudó en nuestro caso).
- Si el próximo es nene, contratar un globo aerostático, subir, subir, subir, llenarse de nafta, prenderse fuego y al momento de estar en caída libre, tirarse un tiro en la sien.
Luego de 11 hs de vuelo llegamos... a Frankfurt... Sólo una conexión a nuestro destino final... Ginebra.
Un párrafo aparte para los alemanes. Sólo haber estado una hora en el aeropuerto nos hizo rememorar el buen trato que recibimos cada vez que visitamos este país.
El próximo vuelo fue corto. En tan solo 1 hora llegamos a Ginebra. B acá estuvo de 10.
Al llegar se notó el aumento de la temperatura. Y no me refiero a los casi 30 grados con los que nos recibió la ciudad, sino a los calores que le agarraron a L tras ser abordada por un colectivero hot que nos llevaría en 30 min al centro de la ciudad. Una especie de Ken con esteroides, recién salido de la sesión de cama solar y tras haber culminado su rutina de gimnasio intensivo. A favor de ella, reconozco que el colectivero hot tenía lo suyo.
El departamento que esta vez nos toca es de los más lindos en los que hemos estado. Súper limpio, súper acogedor, cómodo, con una vista bárbara y bastante funcional.
B durmió todo el tramo del colectivo y como 2 hs en el departamento. Se levantó como otra persona. Los aires de Ginebra parece que a él lo cambiaron ya que fue adorable por el resto del día.
A las 21 hs salimos a caminar y con luz aún. Está de más decir que estaba todo cerrado. De todas maneras nos dejó tener una primera impresión de lo ordenada y perfecta que es esta ciudad. Casi como el pueblo de Duloc.
"...🎶Es el pueblo ideal donde hay perfección
Bienvenido acá y nuestras reglas son
Que el control siempre esté, todos llévense bien
Duloc, el lugar feliz
pisar césped es nulo
asear pies y cumplir
Duloc es, Duloc es
Donde vives tú feliiiiiiiiz🎶.."
Buses eléctricos, adoquines parejos, fachadas impecables... hasta la basura está ordenada en bolsas con carteles que identifican quién la tiró.
Sin mucho tiempo, caminamos por la ribera del Lago Lemán que estaba llena de vida. Gente caminando, tirada en el pasto o simplemente paseando al perro. Todo estaba muy lindo hasta que nos cruzamos con una vuelta al mundo donde B quiso subir. No entiendo cómo accedí a pagar 14 francos para subir y terminar como un gato aferrado a un árbol, rodeado de 10 Doberman ladrando. Bajé todo transpirado del vértigo que me dio.
Para terminar la noche fuimos a cenar a un McDonald's. Queríamos ver qué se sentía comer en el McDonald's más caro del mundo! El índice Big Mac coloca a Suiza en el puesto 1 del ranking. No se dan una idea lo que sale comer en cualquier otro lugar.
A las 22 hs embarcamos. Ya la mano venía difícil.
B muerto de sueño, con hambre... se puso intenso.
Cuando vino la comida, para eso de las 23:30, ya era demasiado tarde. La erupción del volcán era inminente y la lava iba a quemar a los más cercanos, pero las cenizas llegarían hasta el capitán.
La bestia lloró durante horas desconsolado. No había manera de calmarlo con nada. Luego del servicio de comida, apagaron las luces y no se quería dormir. No dejaba los brazos de L. Ante el mínimo movimiento se despertaba y lanzaba el llanto. Así fue gran parte del viaje.
Notas para el futuro G:
- Volar de noche es una fantástica opción, siempre y cuando el crío se duerma.
- Se puede pedir al momento de hacer el check-in el menú especial. No sólo le preparan un menú más "niños friendly" sino que también lo entregan antes.
- Si lo que viene no le va y estás arriba de un avión, se puede hacer la excepción temprana. Clavarle un Nestum, llenarle la panza y ahí va a ser más fácil dormirlo (fue algo que nos ayudó en nuestro caso).
- Si el próximo es nene, contratar un globo aerostático, subir, subir, subir, llenarse de nafta, prenderse fuego y al momento de estar en caída libre, tirarse un tiro en la sien.
Luego de 11 hs de vuelo llegamos... a Frankfurt... Sólo una conexión a nuestro destino final... Ginebra.
Un párrafo aparte para los alemanes. Sólo haber estado una hora en el aeropuerto nos hizo rememorar el buen trato que recibimos cada vez que visitamos este país.
El próximo vuelo fue corto. En tan solo 1 hora llegamos a Ginebra. B acá estuvo de 10.
Al llegar se notó el aumento de la temperatura. Y no me refiero a los casi 30 grados con los que nos recibió la ciudad, sino a los calores que le agarraron a L tras ser abordada por un colectivero hot que nos llevaría en 30 min al centro de la ciudad. Una especie de Ken con esteroides, recién salido de la sesión de cama solar y tras haber culminado su rutina de gimnasio intensivo. A favor de ella, reconozco que el colectivero hot tenía lo suyo.
El departamento que esta vez nos toca es de los más lindos en los que hemos estado. Súper limpio, súper acogedor, cómodo, con una vista bárbara y bastante funcional.
B durmió todo el tramo del colectivo y como 2 hs en el departamento. Se levantó como otra persona. Los aires de Ginebra parece que a él lo cambiaron ya que fue adorable por el resto del día.
A las 21 hs salimos a caminar y con luz aún. Está de más decir que estaba todo cerrado. De todas maneras nos dejó tener una primera impresión de lo ordenada y perfecta que es esta ciudad. Casi como el pueblo de Duloc.
"...🎶Es el pueblo ideal donde hay perfección
Bienvenido acá y nuestras reglas son
Que el control siempre esté, todos llévense bien
Duloc, el lugar feliz
pisar césped es nulo
asear pies y cumplir
Duloc es, Duloc es
Donde vives tú feliiiiiiiiz🎶.."
Buses eléctricos, adoquines parejos, fachadas impecables... hasta la basura está ordenada en bolsas con carteles que identifican quién la tiró.
Sin mucho tiempo, caminamos por la ribera del Lago Lemán que estaba llena de vida. Gente caminando, tirada en el pasto o simplemente paseando al perro. Todo estaba muy lindo hasta que nos cruzamos con una vuelta al mundo donde B quiso subir. No entiendo cómo accedí a pagar 14 francos para subir y terminar como un gato aferrado a un árbol, rodeado de 10 Doberman ladrando. Bajé todo transpirado del vértigo que me dio.
Para terminar la noche fuimos a cenar a un McDonald's. Queríamos ver qué se sentía comer en el McDonald's más caro del mundo! El índice Big Mac coloca a Suiza en el puesto 1 del ranking. No se dan una idea lo que sale comer en cualquier otro lugar.
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