by G
Por la mañana fuimos a la Spiaggia di Cala Liberotto. Lo curioso de esta playa, además de estar rodeada por dos salientes rocosas, es su particular arena gris.
Con el sol pegando fuerte en nuestras espaldas aguantamos hasta las 13:00 y ahí decidimos volver a la playa de ayer (Su Barone). Aquella carecía de sombra y a esta le sobraba, así que ni lo dudamos. Agarramos "la máquina" y salimos para allá. El camino está enmarcado por senderos de flores de laurel (nerium oleander): blancas, rojas y rosas que le dan un color increíble a la ruta.
Al llegar, estacionamos en medio del pinar al lado de una familia de tanos. Gritos, todos hablando al mismo tiempo, jugando a las bochas, varias mesas y mucha, mucha comida. Por momentos me vino un lindo recuerdo de la niñez. Como no podía ser de otra manera, a B le llamó la atención todo eso y no pudo aguantar la tentación de ir a jugar. ¿Será que nadie sabe dónde está Argentina?
Con el sol ya más bajo, encaramos hacia la arena. La ya conocida playa no defraudó: amplia, con la medida justa de los granos de arena (ni muy chicos que no te los podés sacar, ni muy piedra que duelen al caminar), agua clara y calma. Pero sobre todo, no tan concurrida.
B fue el día que más la disfrutó. Jugó con un labrador, con un cocodrilo y con un delfín (estos últimos dos, inflables de plástico).
A la noche, después de tanto amague, finalmente pudimos ir por nuestro helado. Superó el recuerdo que tenía de los helados de Italia. Es eso, o es que el dólar llegó a 60 y ahora cada pequeño euro tiene un sabor especial.
Algunas curiosidades de los tanos:
- Ponen el pan lactal al revés. Lo pensé y lo pensé, pero no le encuentro explicación.
- La tecla de las luces afuera del ambiente. Esto no se limita al baño; en este alojamiento hasta la luz del comedor se prende desde afuera del departamento, al lado del timbre. Cómodo para entrar, pero solo si no tenés un vecino gracioso.
- Son muy ordenados con la basura. La clasifican en 4 tipos y tienen un día específico para sacar cada tacho.
- Fuman bastante, sin importar la edad.
- No nos entienden. Algunos prefieren que les hablemos en inglés, lo cual es raro porque nosotros, si hablan despacio, les entendemos perfecto.
Por la mañana fuimos a la Spiaggia di Cala Liberotto. Lo curioso de esta playa, además de estar rodeada por dos salientes rocosas, es su particular arena gris.
Con el sol pegando fuerte en nuestras espaldas aguantamos hasta las 13:00 y ahí decidimos volver a la playa de ayer (Su Barone). Aquella carecía de sombra y a esta le sobraba, así que ni lo dudamos. Agarramos "la máquina" y salimos para allá. El camino está enmarcado por senderos de flores de laurel (nerium oleander): blancas, rojas y rosas que le dan un color increíble a la ruta.
Al llegar, estacionamos en medio del pinar al lado de una familia de tanos. Gritos, todos hablando al mismo tiempo, jugando a las bochas, varias mesas y mucha, mucha comida. Por momentos me vino un lindo recuerdo de la niñez. Como no podía ser de otra manera, a B le llamó la atención todo eso y no pudo aguantar la tentación de ir a jugar. ¿Será que nadie sabe dónde está Argentina?
Con el sol ya más bajo, encaramos hacia la arena. La ya conocida playa no defraudó: amplia, con la medida justa de los granos de arena (ni muy chicos que no te los podés sacar, ni muy piedra que duelen al caminar), agua clara y calma. Pero sobre todo, no tan concurrida.
B fue el día que más la disfrutó. Jugó con un labrador, con un cocodrilo y con un delfín (estos últimos dos, inflables de plástico).
A la noche, después de tanto amague, finalmente pudimos ir por nuestro helado. Superó el recuerdo que tenía de los helados de Italia. Es eso, o es que el dólar llegó a 60 y ahora cada pequeño euro tiene un sabor especial.
Algunas curiosidades de los tanos:
- Ponen el pan lactal al revés. Lo pensé y lo pensé, pero no le encuentro explicación.
- La tecla de las luces afuera del ambiente. Esto no se limita al baño; en este alojamiento hasta la luz del comedor se prende desde afuera del departamento, al lado del timbre. Cómodo para entrar, pero solo si no tenés un vecino gracioso.
- Son muy ordenados con la basura. La clasifican en 4 tipos y tienen un día específico para sacar cada tacho.
- Fuman bastante, sin importar la edad.
- No nos entienden. Algunos prefieren que les hablemos en inglés, lo cual es raro porque nosotros, si hablan despacio, les entendemos perfecto.

Que lindo se los ve,no cuestiones tanto tus raíces relaja y disfruta!!
ResponderEliminarlos extrañamosss un poquito mas a B
P y M