10/08/2019

EU2019 - Día 9 - Cerdeña (Orosei) - 10/08/2019

by G

Ardidos, nos levantamos 8:30.

Nuestro destino para la mañana de hoy fue Cala Gonone, al sur de Orosei. Tras 40 minutos de subir y bajar la montaña, llegamos a una playa de arena gruesa (o piedras chicas), con una fantástica agua cristalina, algo ya común en toda la isla. Una cala, a diferencia de una playa, es una entrada del mar que, en el caso de Cerdeña, suele estar rodeada de rocas.

El paisaje que nos llevó hasta allí fue montañoso y árido, lleno de cactus pero verde al mismo tiempo. Con fuego en el cuerpo por la quemadura del día anterior, solo pudimos aguantar hasta las 13:00, cuando decidimos levantar campamento y volver al resguardo de nuestro departamento.

Gonone Cerdeña

 Cerdeña

Nos bañamos y fuimos por una pequeña siesta hasta que el sol bajara un poco. Después de todo, vinimos a descansar, no? La siesta de 40 minutos se transformó en una de 2 horas y 40 minutos. Un poco sin entender qué pasaba, nos levantamos; eran ya pasadas las 17:00.

Rápido salimos corriendo para una playa que está cerca de nuestro departamento: Su Barone. Y fue la mejor decisión. Llegar fue medio raro: aquí no hubo montañas, sino caminos que nos hicieron recordar al interior de Irlanda, esos que tienen piedras a los dos costados y por donde, a la vista, solo pasa un auto (aunque está probado que pasan dos). Cruzamos un riacho, atravesamos un bosque de pinos y todo eso, de golpe, se transformó en arena y playa.

A contramano de todo el mundo, quedamos casi solos en la enorme playa. El sol poniéndose a nuestra espalda, B corriendo por todos lados, la tranquilidad y el sonido del poco oleaje que tenía el mar. Perfecto.

Su Barone Cerdeña Su Barone Cerdeña

Su Barone Cerdeña Su Barone Cerdeña

A las 20:00 decidimos emprender la vuelta. Comimos algo y salimos a recorrer el centro con nuestra idea de, hoy sí, poder comer un helado. Nos encontramos con calles explotadas de gente; se ve que los sábados le ponen todas las fichas al lugar. Puestos por doquier, mimos en la peatonal, festival de música, una disco... hasta un uruguayo había. Para un pueblo de 6.000 habitantes, imaginen que estaba superpoblado.

Y en el medio de la muchedumbre, B corriendo enloquecido para todos lados y sin responder a comandos básicos. Lamentablemente hoy tampoco pudimos irnos con nuestro helado. Tuvimos que traerlo de vuelta a la fuerza y a dormir. Eso sí, antes matamos dos Vauquitas. Mañana iremos por la revancha final.

2 comentarios:

  1. Queremos ver la Zunga, puesta.....

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  2. Comparto, queremos ver la zunga puesta y las piernitas coloradas donde antes era blanco tetungui!

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