17/08/2019

EU2019 - Día 16 - Cracovia - 17/08/2019

by G

4:30 sonó el despertador. No termino de entender bien dónde estoy. Escucho gritos y risas de fiesta provenientes del otro lado de la ventana. Es viernes a la noche y, al parecer, hay joda en el barrio. Salimos antes de que asomara el sol y vimos —sobrios— cómo estaban otras personas no tan sobrias y en un estado... mmm, ¿cómo decirlo? No tan elegante. Confirmado: los árabes, las chicas y algunos otros individuos de tez no tan germana estaban de plena joda.

A las 5:24 salió nuestro tren al aeropuerto y a las 8:00 nuestro avión con destino a la ciudad de Cracovia, Polonia.


Este vuelo fue placentero. El trayecto que se puso un poco caldeado fue el viaje en tren desde el aeropuerto hasta la ciudad (9 PLN por persona). Llegar y ver un bretzel a 1.5 PLN nos hizo sonreír: eso equivale a 0,35 euros, cuando en Hamburgo lo pagábamos 1,30. ¡Bienvenidos a Europa del Este!

 

Salimos de la estación y caminamos 1,5 km. Yo iba con la mochi grande, que ya casi está en 17 kg, y la chica, que tendrá otros 8 kg. Todo para que B dejara de gritar y descargara energías en una plaza. También para hacer tiempo hasta poder ocupar nuestra "casa nueva" (así las llama B). Berrinche de por medio, nos fuimos a una segunda plaza. En total terminamos caminando como 4 km con este lastre (me refiero a las mochilas, claro).


El departamento que nos tocó no está mal por lo que pagamos (60 euros por las 3 noches), pero es claramente el peor de todos hasta ahora (el de Río quedó en otra escala). Cansados del viaje, un baño y nos desplomamos en una siesta.

A las 17:00 nos despertaríamos para hacer el free walking tour. Karolina sería nuestra guía. De este tour mucho no pude escuchar porque me dediqué más que nada a ejercer de Piñón Fijo, caballito, roomba, mordaza y lifeguard de B, mientras que a L le tocó escuchar a la guía.

Recorrimos el casco histórico, la ciudad medieval y la colina de Wawel. Básicamente la historia de Polonia es una historia de cachetazos: cada vez que se levantaron, vino alguien y les dio un palazo. Hicieron alianzas y siempre los dejaron solos. Los atacaron desde Mongolia, Transilvania, Suecia... ¡hasta los suizos los saquearon! En 1795 Polonia incluso desapareció del mapa, repartida entre rusos, prusianos y austríacos. Tras la Primera Guerra resurgió, pero en 1939 los invadió el Adolf y ya sabemos qué pasó. En el 45 fueron "liberados" por los rusos, lo que significó caer en un régimen comunista donde todo iba para Moscú y ellos morían de hambre. Por fin fueron libres en el 89. Imagino que lo habrán festejado más que nosotros el Mundial del 86. Eso explica por qué son tan cerrados y desconfiados.

En el centro de la ciudad medieval está la Rynek Główny, la plaza mayor. Es la plaza medieval más grande de Europa (200 m x 200 m). Llena de vida, gente, mercados... ¡muy recomendable!

 


Luego pasamos por el Palacio Real de Cracovia, que está intacto. En esta ciudad no hubo mucho bombardeo porque los nazis la tomaron como base. Varsovia no tuvo la misma suerte: en el levantamiento del 44 destruyeron el 95% de la ciudad.

A la noche terminamos cenando en Polakowski, un bodegón no turístico que nos recomendaron; se come barato y muy bien. Probamos pierogi (ravioles de papa, queso y cebolla con mucha pimienta) y schabowy (una especie de suprema). Tomamos kompot (bebida frutal cocida con especias, sin alcohol) y, por supuesto, una birra local. Gastamos 43 PLN (unos 10 euros). Ojo, acá los lugares cierran a las 22:00 como tarde.

Nota aparte para el alcohol: entrás a un Carrefour Express y la mitad son botellas de todos los colores y sabores; incluso tienen alcoholímetros para los clientes.

 

Me despido con un dato: el Papa polaco visitó 9 veces Polonia, incluso bajo el régimen soviético que no lo quería nada. El argentino ni una vez vino a la Argentina.

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