by L
Intentamos arrancar temprano pero claramente, imposible. Sin un plan muy definido, decidimos recorrer Bilbao. Para ello, agarramos el auto y nos adentramos en el sinfín de autovías. La verdad es que estamos sorprendidos del nivel y número de autopistas. En el País Vasco, cada km tenés un radar de velocidad... se nota que les gusta pisar el acelerador.
Bilbao resultó ser una ciudad bastante linda. Recorrimos la ribera del río hasta el museo Guggenheim, antes comiendo nuestros primeros pinchos en el bar La Tortilla, recomendado por el amigo de D. Tortilla con panceta y queso, otro de champis y ajo y otro de cangrejo. Muy buenos! Empezamos a disfrutar la comida!
Cruzamos el río por el puente Zubizuri y nos adentramos en el centro de la ciudad. Nos tocó un día precioso pero de mucho calor, y B nos lo hizo sentir. Por suerte, y gracias nuevamente al amigo de D, nos deleitamos con unos helados en la heladería Alaska.
Sin embargo, tanto auto, semáforo y ruido nos apabulló y nos escabullimos hacia la montaña. Pasamos por el castillo de Butrón...
...y luego nos dirigimos hacia San Juan de Gaztelugatxe que resultó ser mucho más que un mirador de un paisaje espectacular. Este lugar, escenario de la última temporada de Game of Thrones, nos deparaba un desafío. Durante una hora hicimos la caminata hasta la iglesia del mismo nombre.
Al llegar a la cima pudimos jugar con el campanario.
Bajar de la montaña para subir a ese paraje fue unos de los trekkings más difíciles que hemos hecho, y el primero de B. Padre e hijo así quedaron...
Ya cayendo la noche, nos acercamos a Bermeo, un pueblito costero de lo más lindo. Como se hacía el momento de cenar, y semejante caminata lo ameritaba, nos dedicamos a disfrutar de unos pinchos en la plaza central. Tortilla, anchoas con pimientos verdes y olivas y jamón crudo en el bar Lamera... volveremos rodando! Lo más importante, logramos que F coma algo más que pan, chocolate y helado!











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