by G
B viene durmiendo muy bien. Pero claro, cuando la noche anterior lo acostás a las 19, es de esperar que a las 6 esté con todas las pilas. El problema es que vos te acostaste a la 1.
A las 9, después de dar varias vueltas, levantamos a todos, desayunamos y empezamos la travesía. Hoy dejamos Strasbourg, agarramos el auto y salimos a la ruta a conocer pueblitos.
El auto que nos acompañaría es una Renault Grand Scenic azul. Como el nombre lo indica, es un gran auto donde 5 personas viajan muy cómodas. El problema es cuando son 6, no te queda otra que mandar a una pobre alma al baúl. Para colmo, con el baúl semi ocupado, tenés que hacer un tetris para meter los bártulos. Pobre D, tuvo que entrar como los duques de Hazzard.
Obernai fue la primera parada. Un pueblo hermoso, más de lo que esperamos por las reviews.
Para todo esto ya eran pasadas las 12 y el hambre empezaba a hacerse presente.
Un viejo proverbio chino dice "no complal comila cuando tenel hamble polque le romperan il culin".
Hay un pan muy típico de Alsacia que se llama "pain d'epices"... L se dejó llevar por su olfato y ceguera hambrística y terminó comprando 2 rodajas de pan al módico precio de 26e. Sí señores, agarren la calculadora... más de 500 pesitos por 2 rodajas de pan. Para colmo, ese pan es una especie de budín que íbamos a dejar para la tarde, con lo cual, 26e menos y seguimos con hambre.
Sin dudarlo, nos metimos en un restó árabe a comer unos kebab y llenar el buche. ¡Todo esto nos salió casi lo mismo que la rodaja de pan!
La ruta nos hizo atravesar viñedos y paisajes impresionantes. Pasamos Sélestat y luego un pueblo de encanto como Ribeauvillé escondidos en el medio de la montaña.
Este pueblito detenido en el tiempo, es una cosa de locos.
Es increíble pensar que estas construcciones datan del siglo XIII y al día de hoy conservan su fachada. Y la gente común las sigue usando para vivir!
Con todos nuestros bártulos, y D en el baúl, llegamos a nuestra próxima morada. La casa de Dominique...
Una fabulosa cabañita excéntrica y con mucha personalidad. ¿Cómo explicarla? Alguien le preguntó a este tipo qué es lo que le gustaría incluir en su lista de deseos para una casa y el flaco no se guardó nada. Anotó todo en papelitos, los metió en una bolsa, los fue sacando y así armando cada ambiente.
¿El resultado?
La casa que de ahora en más denominaremos "el telo", cuenta con una puerta triangular, un mirador colgado, líneas rectas, líneas curvas, un cuadro de animal print, el camarote de un barco, el baño de un submarino, un pizarrón, sillas de estilo con tapizado de cómic... ya sé, es difícil de imaginar.
Fibra óptica colgando, el techo simulando estrellas, bolas de luz, luces en las puertas, corazones con luces... luces y más luces. Luces que cambian de colores, verdes, violetas, rojas, naranjas... y todas controladas remotamente. Este tipo algún mambo tenía con las luces claramente.
A eso de las 20hs, escapamos a un súper, compramos provisiones y nos entregamos a las manos del chef J quien nos deleitó con un risotto de pollo al que acompañamos con un vinito Alsaciano blanco y un par de cervezas de postre para acompañar unos helados.










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