by G
Hoy nos despertamos tarde; Clara tuvo una mala noche, así que remolonearíamos un poco más.
Fuimos hasta las cuevas de Nerja. Si bien la entrada no fue barata, para nosotros, que nunca habíamos entrado a una cueva, resultó algo imponente. Una verdadera maravilla de la naturaleza que había sido encontrada de casualidad por unos jóvenes que estaban persiguiendo murciélagos en el 59.
¿Qué ganas de joder de estos pibes, no? ¿Meterse en un hueco persiguiendo murciélagos? Claramente la ausencia de Netflix e internet hace hacer locuras a la gente, y de esas locuras salían cosas maravillosas.
Luego de una pequeña entrada, llegar al centro de la cueva se lleva todo el asombro, con estalactitas y estalagmitas que tapizan techos y paredes. Para que se den una idea, cuenta con la estalactita más grande del mundo, con unos 60 metros de alto y unos 18 metros de diámetro (fotos 1-2).
A la salida, los chicos, cansados y con hambre, comenzaron a enturbiar la situación. De pronto, del cielo nublado se abrió un pequeño hueco por el que pasó un haz de luz que marcó el punto... EL punto... el punto justo donde se encontraba un fabuloso parque de juegos para niños que, además, contaba con mesitas para almorzar.
Con poca gente, temperatura agradable y arbolado, el lugar nos dio todo lo que podíamos pedir (fotos 3-6).
Para terminar el día fuimos a la playa central de Nerja. Calma, amplia, con poca gente, poco viento, con un acantilado de costado y arena que no se te pega. Nos gustó y sobre todo a L le fascinó, quien repetía una y otra vez "deberíamos volver". Me hizo recordar a B en IKEA con su "esta casa es una belleza" (fotos 7-8).
Para la noche, hablamos con Maru y Darío para ver si estaban descansados después del trajín de ayer y, más que nada, ver si estaban dispuestos a una segunda ronda de intensidad con los nenes. La velada fue espectacular. Con Clarita durmiendo y B mirando la tele, pudimos disfrutar de una noche de juegos de mesa como hace rato no teníamos. "No thanks", "Love letter" y "Welcome To". Todo acompañado de unas pizzas caseras y una cata de distintas cervezas (foto 9). Eso sí, nos fuimos a dormir a las 3:00; solo espero que los chicos nos dejen dormir.
Hoy nos despertamos tarde; Clara tuvo una mala noche, así que remolonearíamos un poco más.
Fuimos hasta las cuevas de Nerja. Si bien la entrada no fue barata, para nosotros, que nunca habíamos entrado a una cueva, resultó algo imponente. Una verdadera maravilla de la naturaleza que había sido encontrada de casualidad por unos jóvenes que estaban persiguiendo murciélagos en el 59.
¿Qué ganas de joder de estos pibes, no? ¿Meterse en un hueco persiguiendo murciélagos? Claramente la ausencia de Netflix e internet hace hacer locuras a la gente, y de esas locuras salían cosas maravillosas.
Luego de una pequeña entrada, llegar al centro de la cueva se lleva todo el asombro, con estalactitas y estalagmitas que tapizan techos y paredes. Para que se den una idea, cuenta con la estalactita más grande del mundo, con unos 60 metros de alto y unos 18 metros de diámetro (fotos 1-2).
A la salida, los chicos, cansados y con hambre, comenzaron a enturbiar la situación. De pronto, del cielo nublado se abrió un pequeño hueco por el que pasó un haz de luz que marcó el punto... EL punto... el punto justo donde se encontraba un fabuloso parque de juegos para niños que, además, contaba con mesitas para almorzar.
Con poca gente, temperatura agradable y arbolado, el lugar nos dio todo lo que podíamos pedir (fotos 3-6).
Para terminar el día fuimos a la playa central de Nerja. Calma, amplia, con poca gente, poco viento, con un acantilado de costado y arena que no se te pega. Nos gustó y sobre todo a L le fascinó, quien repetía una y otra vez "deberíamos volver". Me hizo recordar a B en IKEA con su "esta casa es una belleza" (fotos 7-8).
Para la noche, hablamos con Maru y Darío para ver si estaban descansados después del trajín de ayer y, más que nada, ver si estaban dispuestos a una segunda ronda de intensidad con los nenes. La velada fue espectacular. Con Clarita durmiendo y B mirando la tele, pudimos disfrutar de una noche de juegos de mesa como hace rato no teníamos. "No thanks", "Love letter" y "Welcome To". Todo acompañado de unas pizzas caseras y una cata de distintas cervezas (foto 9). Eso sí, nos fuimos a dormir a las 3:00; solo espero que los chicos nos dejen dormir.
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