14/10/2021

EU2021 - Día 20 - Granada - 14/10/2021

by G

La noche fue corta pero buena. Eso sí, a las 9:00 ya teníamos a los nenes haciéndonos caballito en la cabeza. Con la voz de Cacho Castaña cantando "Café La Humedad", nos levantamos y desayunamos.

Si bien hoy abandonaríamos Nerja, nos pasamos la mañana reacomodando nuestro itinerario para ver si podemos volver antes del vuelo de regreso. Reemplazar unos días el gris de Madrid por estas playas no parece un mal plan. La ruta nos llevó por una autopista aérea, cómoda y ancha, que casi tocando las nubes tuneliza montañas. Los dos niños dormidos; claro, se tenían que recuperar de la noche anterior.

Para el mediodía estábamos en Granada. Encaramos el casco viejo atravesando el barrio del Realejo. Antiguamente era el barrio judío de la Granada musulmana. Hoy es un barrio marginal, grafiteado y sucio.

 

Luego pasamos por la Alcaicería, viejo mercado donde se fabricaba y vendía la seda. Hoy está dedicado a tiendas de artesanía; un mercado con tintes lejanos de zoco musulmán. En realidad, digamos que este mercado es al zoco marroquí lo que el barrio chino de Belgrano es a un barrio chino asiático. Si vas a comprar, tené presente que vas a pagar en euros lo que en Marruecos pagarías en dírsums.

Luego tuvimos que elegir entre la Catedral y la Capilla Real. Fuimos por la segunda para ver algo distinto, y no estuvo mal. La capilla fue construida en el 1500 por los Reyes Católicos (la reina Isabel I de Castilla y el rey Fernando II de Aragón) para guardar sus restos. Estos reyes son los que reconquistaron Granada y unieron las coronas de Castilla y Aragón, iniciando así el proceso de unificación de toda España. Además, fueron los que apoyaron a Cristóbal Colón en los viajes que terminaron en el descubrimiento de América. La capilla cuenta con un mausoleo y los restos están en la cripta, a la cual se puede acceder.

 

El problemita que tuvimos fue cuando a B le dije que el rey Fernando estaba ahí. Se enojó. Al principio no entendía por qué, luego la conversación fluyó y fue todo más claro: se lo confundió con el Fernando al que le habíamos mandado la cartita de la independencia (Fernando VII). Empezó a preguntar: "¿Cómo que estaba ahí?", "¿Adentro de esa caja?".

Tratamos de explicarle que en realidad ya solo estaba el esqueleto porque estaba muerto, y fue peor. Siguieron las preguntas: "¿Pero cómo lo guardaron?", "¿Por qué lo pusieron acá?", "¿Y si se despierta?". Finalmente, pasó de las preguntas al enojo. No podía ser: "No está acá mamá, se fue al cielo, con Cacho". De golpe nos dimos cuenta de que tal vez fue mucha información la que transmitimos al pequeño.

 

Caminamos por la calle Elvira, donde el español que escuchábamos pasó a ser árabe. Los bares de tapeo se transformaron en shawarma y los pasteles en baklava. La vuelta al departamento la hicimos pasando por el Paseo de la Bomba. El parque y la zona en sí nos gustaron bastante más que lo que habíamos visto al iniciar el día, que nos había desilusionado un poco.


¿Deseas que preparemos el post para el siguiente día? Quedo atento.

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