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La vuelta a casa parte I. De Frankfurt partimos con destino a Miami, último stop de nuestro viaje (snif snif) donde nos esperaban Iani y Jon!
Más de lo mismo, a las 5.45 sonó el despertador. Debíamos tomar el S-Bahn con destino al aeropuerto. Sigo maravillada con estos alemanes. El tren del estado te deja dentro del aeropuerto en 16 min, por solo 4 euros aprox.
El vuelo largo, nos separaban 10 horas con destino, y el hecho de viajar hacia el oeste, con el sol, hizo que experimentáramos un día de 29 horas!
No se hizo esperar el encuentro con nuestros tan añorados amigos. Allí estaban esperándonos en el aeropuerto, dado que sincronizamos a lo alemán nuestras llegadas (nota: ellos viven en Boston).
Nuestro auto alquilado resultó ser un monstruo de camioneta, con vida propia ya que censaba al conductor y al acompañante según peso y altura y le ajustaba la posición del asiento… ¿qué tal?
Nos dirigimos entonces a nuestro hotel en Fort Lauderdale, y previa ducha, terminamos cenando en un resto bastante polémico (casi un vale todo entre trabas y demases) unas tapas que de tapas solo tenían lo finito y escueto de los platos con un mozo que se hacía el tano, y de geografía no sabía ni dónde queda México. Total afano.
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