06/05/2016

EG2016 - Dia 1 – La escala en Miami - 06/05/2016

by G

Y así casi de improvisto, un día salimos nuevamente al ruedo. Inexplicable la emoción de ver armar tu mochila y poner los pies sobre un avión para arrancar una nueva aventura.

Este día comenzó temprano, tan temprano que nos tenemos que remontar a las 21 hs del día anterior.

Pusimos el primer pie en Ezeiza y el segundo en el salón de AMEX. Punto para L y la tía Andre. Comimos, bebimos, relajamos y subimos al avión.

 

El avión nos recordó una vieja película de los ochenta. No sé si por las pantallas de 4 pulgadas monocromáticas, por las azafatas salidas del canal retro o por los asientos con tapizado de hace 30 años...

Qué cagada volar con American Airlines.

Llegamos a las 7 am al aeropuerto de Miami. Nuestro avión con destino a Londres salía a las 21 hs. Tiempo suficiente para coger el auto (acá hablamos así, chico), ir al Sawgrass, meter todo en las valijas, dejarlas y volver al aeropuerto.

Nota: Si tu esposo tiene pasaporte europeo y tiene tramitado el ingreso con la ESTA, en Miami pueden los dos hacer migraciones en un quiosco electrónico y así reducir el tiempo de ingreso.

Sin perder tiempo salimos del aeropuerto y fuimos en búsqueda de nuestro modesto “economic”. Se ve que en algún momento L le hizo ojitos al cubanopanariqueño porque en su lugar, nos dio algo “un poquito más cómodo”. Nos entregó una bruta camioneta Subaru.

 

Cómo les gustan las autopistas a estos pibes, los autos grandes, los negocios grandes y comer mucha grasa y estar grandes.

¡Y qué cantidad de habla hispana que hay en Miami! Hasta hay gente viviendo que ni habla inglés. La sensación de estar en Estados Unidos, pero no estar.

En fin... Al llegar, fuimos por un mapa, desayunamos y tranquilos, luego de un brainstorming, ideamos lo que concluimos que era la mejor estrategia. Todo idea de Pinky. LA ESTRATEGIA consistía en correr desaforadamente para todos lados, con los brazos alzados, gritando, entrando a los locales, buscando ofertas, comprando, para luego salir y seguir corriendo.

Bueno, lo de los brazos en alto y los gritos tal vez no es del todo real... pero el resto sí. Fue como la película de Jason Statham (¿Adrenalina?) en la que se la pasa corriendo sin parar e inyectándose adrenalina para no detenerse. Bueno, en mi caso, la adrenalina era verla a L con los ojos desorbitados y las tarjetas en mano. En un momento la dejé sola 20 minutos para cargar el celu y se apareció con 3 pares de zapatos.

Por suerte, a las 17 hs dejamos el shopping. Habíamos visto a la ida lo que era el tráfico y no queríamos arriesgarnos a perder el avión. ¿Cómo lo vamos a perder? A nosotros esas cosas no nos pasan.

Al llegar al auto nos encontramos con una tristísima novedad. Sol por 7 hs + Baúl + Golosina con chocolate = Sopa.

Malas noticias para algunos lectores. Ustedes ya saben quiénes son. Sí, ustedes... traigan sorbete.

18 hs estábamos dejando las valijas en lo de Sol, quien muy amablemente nos las tendrá cobijadas hasta que peguemos la vuelta. ¡Laura, agradécele! La verdad es que nos fuimos a los apurones y casi ni pudimos hablar con ella. Ah... tenés media hora como para comer por unas 200 hs.

El tránsito se veía pesado...

También venía áspero el tema de la ropa que había sido expuesta a condiciones extremas. Tanta corrida no podría ser gratuita.

Pensamos que no, pero llegamos bien. Es más, nos sobró 1 hora. ¿Y qué hicimos? Salón de AMEX (¡gracias tía Andre!), comimos, bebimos, NOS BAÑAMOS y embarcamos.

Este avión, un lujo. Lejos de estar a la altura de un Emirates, pero moderno, más cómodo, monitores grandes, variedad entretenística y hasta para enchufar el celu. ¡Qué bueno volar con American Airlines!

Bueno, me voy a dormir que fue un día agotador. Les dejo una foto de mi compañero de asiento, que dicho sea de paso, está muy contento de que hayamos llegado a realizar ese bañito pre embarque.

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