by G
8:30 suena la alarma. Uh, perdí el tren, llego tarde...
No, no pará, estamos en Londres.
Cansado, pero ¡con la verde!
Arrancamos el día tomándonos el bus a Camden Market donde nos juntamos con Juan y Pablo(?)
Un clima bárbaro se respira en Camden. Un poco apestado de gente, pero un lugar lleno de puestos de ropa y comida de todos los estilos y lugares. Es como estar dando la vuelta al mundo a medida que caminás las calles, pero con los precios en libras.
Antes de arrancar paramos a tomar un café donde las leyes de la física pueden ser desafiadas. Aprendimos que dos personas de distintos tamaños pueden caber juntas en un espacio reducido. Ah, un bar donde preparaban helado con nitrógeno :S
De los locales más raros, les voy a mencionar 2. Uno del estilo steampunk. Los invito a googlearlo. Las cosas más raras capaces de perturbar el crecimiento de cualquier adolescente se pueden encontrar ahí…
El otro se llamaba Cyberdog. ¿Cómo describirlo? Digamos que me sentí como estar dentro de la película de Arnold Schwarzenegger, “El vengador del futuro”. Música electrónica (?), cosas fluorescentes, muchas luces de colores, remeras con led (estas me gustaron, aunque sería medio nerd salir a la calle con eso). Gente rara… Romero, te ganaste la lotería conmigo.
Seguimos recorriendo hasta que se hicieron las 13 hs. Con sol, 25 grados y un pronóstico para los días venideros de lluvia, tuvimos la idea de hacer un picnic al aire libre. Encaramos para el súper y entre todos buscamos algo para compartir. Bueno, casi todos… Juanito, con sus tintes de hijo único, optó por comprarse algo para él solito…
Antes de seguir, alguna aclaración sobre Pablo. Pablo, en realidad no es Pablo. Pablo se llama Andy. Tiene nombre de personaje de Toy Story, nacido en Francia, familia de Turquía (Izmir), pinta de irlandés, ahora trabajando en Londres, musulmán que toma alcohol y tiene una novia china. Pasamos 2 días con Andy, por lo que creo que entiendo que queda más que claro que L y G no son personas racistas.
Para una ciudad que tiene 7 meses al año donde a las 16 es de noche, donde llueve casi siempre y donde no son muchos los días de sol, días como el de hoy los parques están repletos de gente. Y sí, era de esperar que un domingo así, el parque Regent estuviera re lleno de gente. Más que nada este parque.
Luego del picnic, nos despedimos de Andy y encaramos por Baker Street hasta Oxford Street. Para mi recuerdo, este lugar céntrico se caracteriza por dos cosas y sólo 2. Repleto de tiendas de todas las marcas y está muy escaso de baños. ¿Dónde hace sus necesidades esta gente?
En búsqueda de un toilette, luego de caminar un rato sin encontrarlo resolvimos entrar a un café.
Bastante bueno el café, pero había un inconveniente. Sumamos a la vejiga unos 300 cm³ de café con leche. Imagínense que no fue para nada grata la noticia de que el local estaba operando con su baño "out of service".
Ok. Salgamos a seguir buscando...
En el metro no había, en otros locales tampoco. Ni en Mc ni en Starbucks. En medio del dilema, Juan nos abandonó. Su tren salía en breve con destino su lugar de residencia, París.
Por suerte encontramos un baño público. Ya dispuestos a pagar para ir al baño, nos appropinguamos al lugar con una sonrisa. Sonrisa que nos duró poco… "out of service".
Por suerte se nos acercó un alma caritativa que vio nuestra cara de desesperación y nos avisó que a 1 cuadra teníamos un pub, con un baño cerca de la entrada, al cual podíamos entrar con cara de feliz cumpleaños.
Agradecimos y sin perder el tiempo entramos. Pero sola 1 persona salió con una sonrisa del lugar. L, luego de 15 minutos salió del lugar reluciente. Yo en cambio seguía con el mismo inconveniente. El baño de hombre tenía un hermoso cartel… "out of service".
Como si no hubiera sido suficiente, se hicieron las 18 hs y los domingos, a esa hora, todos los locales, shoppings y patios de comida cierran.
Entregado, una cuadra para adentro vislumbramos una plaza. Listo, ya fue, a mear a la plaza y a caer en cana si hace falta...
La situación no se podía sostener más. Sepan entender.
A metros de la plaza otro Starbucks. Relajante fue ver que finalmente encontramos un lugar donde liberar lo retenido x tanto tiempo. Al retirarnos del local, no pude evitar una sonrisa en mi rostro al leer el cartel colgando sobre la puerta que decía "thank you for choosing Starbucks".
Para terminar el día, caminamos al hotel. Pasamos por Piccadilly y Covent Garden. Con muchos lugares cerrados, y las sobras del picnic, optamos por pasar por un súper, comprar 4 grandes Guinness y tratar de escribir.
Mañana la aventura sigue en Londres.













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