by G
Hay varias cosas que ponen de mal humor a L. Desde el inicio del viaje, reflotaron 2 de ellas. Una fue hace 2 días, cuando luego de las vivencias "pillísticas" nos encontramos que, al ser domingo, los locales de ropa cerraban sus puertas a las 18 hs. Eso desató la furia comprimida del dragón.
El segundo evento aconteció hoy, cuando Londres volvió a ser Londres. Ya no más días soleados sino la llovizna molesta que caracteriza esta ciudad…
Y nada podía contener a la fiera. Intenté abrazarla, pero era como estar abrazando la bomba atómica… ¡nene! (gracias Bambi por tanto). Bueno, salimos a la calle en búsqueda de una casa de té donde comprar té. Terminamos eligiendo una "infusión de frutos rojos". La infusión se ve como té, sabe como un té y huele como té. Ahora, el té es una planta y esta infusión no la tiene… ergo, no es té.
Salimos del local al grito de "¡NO ME QUIERO MOJAR!" (al mejor estilo de Facu) y avanzamos por las callejuelas de Londres.
El destino, una juguetería que se llama Harrods y yo no conocía. Bueno, no era una juguetería… me engañaron como a un niño. El lugar era "la tienda más exclusiva y cara" (dixit angryL). Lo bueno es que esto ayudó a que le cambie el humor. Y si la señora es feliz, G es feliz.
Imponente este shopping “exclusivo”. Perfumería, cosméticos, ropa, electrónica, un sector de comidas, panadería, cafetería, chocolatería y todas las "ías" que se les ocurra. Eso sí, arriba de todo, finalmente una juguetería.
De lo mencionado y más, con variedades de todas partes del mundo. La juguetería, muy bonita. Todo, todo en empaques que L definiría como una "topetitud". La topetitud también se veía en los precios… Un muñeco que en EE. UU. pagamos menos de 20 USD, acá estaba 40 libras.
La próxima parada fue el Museo de Historia Natural. No lo conocía y la verdad está muy bueno. Tiene hasta una simulación de un terremoto. De todas maneras, la gema del lugar son los dinosaurios. ¡Hasta un T-Rex vivo!
La parte de mamíferos también es recomendable. Es imponente la ballena azul con sus 30 m de largo. Nota: si entran por el costado la cola es mucho menor. Vale la pena el dato, más que nada si está lloviendo y tenés un angryL al lado.
Aledaño está el Museo de Ciencias. Lo más interesante la parte espacial, los astronautas y demás. Aprendimos cómo hacen los astronautas para ir al baño (en el espacio donde TODO flota).
El almuerzo en esta oportunidad fue en Burger King. Lo llamativo del lugar es que te dan el vaso vacío para que te autosirvas la gaseosa. ¡Y qué variedad de gaseosas! Nos dio para probar 3: Schweppes Raspberry… una cosa química indefinible; Coca de vainilla... no sé cómo le puede gustar eso a Mati; y la Dr Pepper… para L con gusto a Glade, para mí y para Max, lejos la mejor.
Ah.. in your face Juan. ¡Mirá el punto de fuga!
La próxima parada fue la National Gallery. Sí, sí, un día bastante cultural. Ahora que no está más Juan con nosotros, podemos hacer este tipo de turismo intelectual.
De los cuadros de la galería, hay uno que me pareció muy ladri. El amigo Monet. ¡Qué vida la de este tipo! Yo configurando cajitas verdes, pasado a binario las máscaras de subred y este atorrante llenándose de plata haciendo cuadros de nene de 5 años. No me jodan que eso es arte. ¿Qué hizo este pibe para llenarse de oro? Es algo que nunca voy a entender…
Eso sí, Vincent es crack.
Antes de irnos del lugar, estábamos con gusto a poco. Como buenos fans de ”Los Tudor”, teníamos que ver algún cuadro de Henry VIII, alguna de sus 6 esposas o alguna de sus hijas. Buscamos, pero nada... ¿cómo no va a estar acá? Gordo inglés, ¿dónde estás?
La National Gallery consta de 47 salas y luego de recorrerla casi íntegra casi nos dimos por vencidos. Pero como casi siempre, internet dio luz en esa penumbra (los museos, no sólo son gratis, sino que también tienen free WiFi). El gordo estaba en el salón 1. Fuimos al salón 1 y había una muestra temporal de cuadros con flores. :S ¡Se llevaron al gordo!
Ya casi sin esperanza, buscamos ayuda con un playmobil del lugar y nos supo indicar nuestro pequeño error. El gordo estaba en la "National Portrait Gallery", galería que se encontraba a pasitos. Contentos fuimos y nos sacamos fotos con él y toda la tropa.
Saliendo del museo, aprovechamos para sacarnos la foto del Big Ben. Y bue, no estuvimos cerca de la zona en este viaje...
A las 19 hs arrancaba la función en el teatro “Her Majesty’s”. Hicimos tiempo curioseando en un par de supermercados locales, hasta que se hizo la hora. La ubicación que obtuvimos, por 22 libras era lejos de ser mala. Desde donde estábamos se veía el 90% del escenario.
Nota: Si quieren ir a algún evento del rubro y gastar relativamente poco, pasen temprano por TKTS y pregunten por oportunidades del momento. Por internet pueden conseguir algo, pero la oferta es mejor si se aproximan al lugar.
Respecto a la función, voy a aclarar que no me entretiene ni la revista, ni la ópera, ni nada de el estilo por lo que me costó mantener la concentración por momentos. Hecha la aclaración, el lector queda advertido que mi crítica no debiera ser tenida en cuenta por aquellos afines al rubro.
La historia es la una copia de King Kong, solo que King Kong no es un gran mono sino un fantasma, la historia no transcurre en las calles de Nueva York, sino en una ópera, King Kong no se muere sino que “desaparece”. Hay otras tantas diferencias, pero no les quiero arruinar la sorpresa por si alguna vez la quieren ver.
El teatro no muy grande, pero la escenografía imponente. El escenario cambiaba de escena a escena haciendo que uno se pregunte, por ejemplo, dónde es que tenían guardada la escalera.
La experiencia hizo felices a 2 personas. L salió del lugar con las manos coloradas y una sonrisa en su rostro. Y si la señora es feliz, G es feliz.

















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