16/04/2012

EU2012 - Día 24 Dingle - 05/04

by L

Como podrán imaginarse, esa noche dormimos bastante mal. Si uno tuviera la culpa de lo que le ocurrió al auto, bueno… pero en este caso…. ¡Qué mala suerte la nuestra! Hoy vimos que los cuervos suelen pararse sobre los techos de los autos… así que tenemos un segundo culpable potencial.

Nuestro B&B en Dingle, The Lantern House, fue excelente. Habitación gigante, increíble baño y ni se imaginan el desayuno… hasta ahora no nos animamos a probar el desayuno típico irlandés (ya se los describiremos). Nos limitamos a unos waffles con jalea maravillosos. No sé si el mail de G les contó, pero quisimos comprar un CD de música irlandesa para regalárselo a papá (y pa… sí, te usamos el regalo porque el auto no enganchaba radio y solo tenía CD) y comenzó nuestra historia con el mismo. Entramos a un local y, tras mirar mucho, seleccionamos tres de los cuales el dueño nos dijo: “Definitively, this is the best”, así que lo llevamos. Pero resultó ser todo de música DISCO, canciones irlandesas folclóricas pero punchi punchi…. Así que volvimos y le pedimos de cambiarlo. Segundo CD… también nos dijo “este es el mejor”, ¡pero resultó ser una especie de “Whisky in the Jar” al estilo ENYA! Cuando quisimos volver ya había cerrado… Pero esta mañana pensamos…. Ya bastante con el auto, ¡vamos a devolverlo! Y el tercero (lo elegí yo), sin ser espectacular, ¡fue el mejor!

Luego pasamos por el primer garaje workshop para intentar conseguir autopolish… un irlandés muy buena onda, sin vendernos el producto, primero lo probó y, dado que no funciona, ¡no nos lo cobró! Detalle: recordar que era Jueves Santo, ¡y que estábamos en un pueblo de 280 habitantes!

Tristes pero al menos con buena música, emprendimos el recorrido por la península de Dingle. Tuvimos suerte porque nos tocó un día hermoso, soleado y frío. A pocos km encontramos el fuerte prehistórico Dunbeg, que data del 500 a.C., y las Beehives Huts (casas del 2000 a.C. en forma de colmena). Luego, nos sorprendió encontrar una playa de película (Inch Beach) y más aún el extremo occidental de la península que se llama Slea Head.

 

Ya pensando en la vuelta, pasamos por el oratorio Gallarus, que tiene una forma de barco invertido y data del 800 d.C. De ida a nuestro próximo destino (Doolin), atravesamos la península por el paso de Conor con idea de buscar una ciudad en donde pudiéramos arreglar el techo del bendito auto. Así llegamos a un pueblo llamado Tralee y un muchacho en una estación de servicio, también muy buena onda, intentó él mismo arreglarlo con cera y polish, pero nada. Sin embargo, nos pasó la data de un lugar en un pueblo llamado Abbeydorney. Así que hacia allí fuimos… el pueblo tendría 100 hab., sin teléfonos públicos, un bar y una iglesia.

Encontramos sin problema el taller, ¡pero el flaco nos dijo que para que quedara bien debería pintar el techo recién el martes! Casi nos morimos ya que el sábado a las 9 debíamos entregar el coche… creo que le dimos pena y, sin considerar que eran las 6 de la tarde, nos dijo que por 50 euros le pasaba polish con la máquina y los puntos más profundos los intentaría pintar con rojo… ¡así que esperamos todo el tiempo necesario y nos fuimos con el auto prácticamente impecable! Zafaríamos de perder los 1200 euros de depósito si no se daban cuenta.

 

El tiempo que demoró lo pasamos tomando cerveza en EL bar con nuestra amiga Nora. ¡Este sí que era un bar irlandés, como el de la película!

 

Nuestra aventura siguió… porque debíamos entrar al B&B en Doolin antes de las 19… así que llamamos desde el cel del irlandés mecánico para avisar que llegaríamos después de las 21… nos respondió que se iba a dormir y que nos dejaba la casa sin llave y con las llaves de la habitación más una notita con las indicaciones… en el camino vimos que este B&B no tenía dirección, y al llegar a Doolin entendimos por qué… serían 20 casas desparramadas por todos lados, pero lejos entre ellas…. ¡No se imaginan llegar de noche a mirar casa por casa para ver si era nuestro hospedaje! Por suerte nuestro GPS podía navegar por coordenadas así que ¡así llegamos!


La habitación genial, así que esta vez, con el auto reparado, ¡pudimos dormir tranquilos!

L

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