by L
Holasssssssss. ¡Ya se habrán percatado que soy yo, Lu, quien escribe hoy!
¡Qué podemos decir de esta ciudad tan maravillosa! ¡Tiene todo! Arrancamos la noche de ayer rumbo al barrio de Gracia, donde los locales salen a divertirse independientemente del día de la semana del que se trate. Luego nuestros guías turísticos Martín y Ariel, Google Maps en mano, nos llevaron a una plaza a comer tapas a un barcillo llamado Amélie.
Para empezar, acá las plazas no son nuestras plazas, sino que podríamos describirlas como la intersección de dos calles que se abre para dar lugar a una especie de cuadrilátero donde existen bares o... nada. Por otro lado, las tapas consisten en distintas cazuelas para picar: papas bravas (papas cortadas en cuadrados fritas con una salsa que podría ser ¿mayonesa con tabasco?...), rabas, pan con salsa de tomate untada, queso camembert frito, y no recuerdo qué más.
Para sorpresa se sumó Rocío Vicario, una excompañera del lab de Elizalde. La pasamos muy bien y terminamos la vuelta en un bar, "Café del Teatro" (calle Carrer de Torrijos, por pedido de Martín), donde yo tomé la mejor caipiroska del mundo para mi sorpresa, ¡ya que la forma de presentación era muyyyyy extraña!
Ahora by G
A la "mañana" de hoy ("mañana" porque nos levantamos a las 12; es impresionante lo que dormimos en BCN, con Lu tenemos la teoría que los chicos nos ponen algún tipo de somnífero), nos bañamos, desayunamos y salimos rápidamente con Ariel para el Parc Güell. Ya lo conocíamos, pero siempre vale la pena volver. La única contra que tiene es que está en la altura y para llegar hay que caminar, caminar, caminar... Y TODO EN SUBIDA...
Pero... esto es el primer mundo muchachos... aquí HAY ESCALERAS MECÁNICAS EN LA CALLE.
El parque es hermoso y esconde en cada uno de sus rincones detalles que identifican a su creador (para fotos buscar en nuestro amigote Google). Dentro del parque caímos en la cuenta de que eran las 3 de la tarde y ¡que no habíamos comido nada! Teníamos hambre y sed. Estábamos lejos de casa y nos querían cobrar 5€ por un sándwich de porquería. En ese momento fue en el que Lu enloqueció. Intentamos detenerla, pero salió corriendo (incluso por un callejón tenebroso) y volvió corriendo al departamento.
Ya en el departamento, logramos alimentarnos. Con la panza llena, salimos a buscarlo a Martín que estaba trabajando en su "lab". El asombro de Lu fue impactante. No podía creer lo que veían sus ojos. Insumos al alcance de la mano. En consecuencia, tuvimos que maniatarla para evitar que se lleve unos guantes...
Acto seguido fuimos a ver las famosas "aguas danzantes de Montjuïc" (ni Lu ni yo las conocíamos)... Un show de agua, luces y sonido que se complementan de tal manera que logra inmutar a cualquier espectador que ahí se encuentre. Es imposible reflejar todas estas sensaciones en una foto, por lo que los invito a que busquen en YouTube un video.
Aguas danzantes de Montjuïc (en Barcelona):
Para finalizar la noche, fuimos a un bar vasco a comer "pintxos" (pinchos). El sistema era el siguiente... pasaban pinchos con comida, agarrabas, comías y luego al irte te cobraban por la cantidad de pinchos en el plato. Nos quedamos con sed, por lo que terminamos en un bar irlandés donde disfrutamos de unas deliciosas Guinness.
Ah... para los chicos nerd, les dejo este blue screen en una de las paradas de subte (le ocurrió a Bill, ocurre acá, ocurre en todos lados).


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