16/04/2012

EU2012 - Día 8 Ait Benhadou - 20/03

by G

Nos levantamos temprano para agarrar el micro de las 8:30. El micro tenía destino Ouarzazate, pero teníamos que bajarnos en medio de la ruta y tomar un taxi hasta Ait Benhadou.

El micro al principio nos pareció un horror, pero con el tiempo nos dimos cuenta de que, dentro de los micros de la marca "no oficial" (los más baratos), era lo mejorcito.

Al subir, pareció extraño ver cómo entregaban bolsas de residuo a los viajantes. Con el tiempo terminé entendiendo por qué. Para mí fue terrible, para Lu no tanto. No sé si fue la cena de anoche, las curvas y contracurvas, las subidas, las bajadas, la altura (atraviesa el Alto Atlas, cordón montañoso más alto de la región), o el hecho de que me puse a escribir en la compu...

No sé qué fue... pero a medida que el paisaje se iba transformando (hasta casi llegar al hielo en el pico de la montaña), también se iba transformando mi estómago.

Las náuseas invadieron mi cuerpo, a tal punto que le pedí a Lu que tenga una bolsa a mano. En cada parada que el micro hacía, tiraban la bolsita de alguien que no había logrado superar la travesía. Y el tiempo pasaba y no llegábamos...

En una de las paradas (Taddert) nos encontramos con gente que, al no poder venderte, intentaban hacer trueque por algo de Argentina. Lamentablemente no teníamos nada para ofrecer. A cambio, ofrecía productos "de la montaña", como ser una geoda de amatista completa. También vimos cómo eran "las carnicerías" de Marruecos. Una ventana con los pedazos de carne colgando de ganchos. ¿Heladera? Te la debemos...

Sobre el micro, un grupo de bereberes al vernos "extranjeritos" nos ofrecieron visitar Dades y el desierto. Nuestra parada llegó tras 4 horas de viaje. Al bajar, en medio de la nada, no demoró un taxi en aparecer. Por suerte nos pudimos sumar a otros 2 viajantes y abaratar el viaje.

Uno era un francés, el otro se llamaba Jed, un profesor de inglés nacido en Houston (USA). Jed, un personaje muy extraño. Lo vimos aparecer con su visera, cámara, ingenuidad... nuestra primera impresión fue la del típico estereotipo estadounidense. Con el tiempo nos dimos cuenta de que estábamos algo equivocados... Aprendimos mucho de él. Una persona admirable que solito se estaba haciendo todo Marruecos. Por el resto del día disfrutamos de su compañía.

Al llegar a Ait Benhadou (ABH), nos encontramos con un tipo muy copado, llamado Hassan, que nos permitió dejar nuestras mochilas para poder recorrer la Kasbah (nombre de antiguas construcciones hechas de adobe).

 

Antes de salir comimos unas ricas pizzas hechas por Hassan. Desde lo lejos, la Kasbah se veía como que nacía desde la propia tierra roja, dificultando distinguir entre la construcción y su contexto.

 

Al ingresar nos encontramos con que una de las casas se encontraba reconstruida. El resto, virgen y hasta poco cuidado. Al llegar al punto más alto, la vista panorámica del lugar era enmudecedora.

  

Los pantalones de Yani (ver fotos de Lu), ya venían llamando la atención en la calle. Los marroquíes le gritaban "Lindos pantalones", pero la máxima fue al bajar de la Kasbah, donde un bereber le pidió a Lu si los podía tocar.

Lu se asustó, pero accedió. Luego de tocarlo, el amigo de los niños nos ofreció hacer trueque por él. Decía que le gustaban mucho los colores. A cambio nos ofrecía un juego completo (pantalón y camisa) bereber. (LU: Yani, estoy segura que hubieses accedido, pero no me animé).

Para regresar, nos costó un poco conseguir taxi. Nos pedían 150 dH. Terminamos viajando los 3 por 75 Dh. El taxi nos dejó en Ouarzazate, en la Gare Routiere, donde afortunadamente un nuevo "micro" (lo único parecido a un micro es que tienen ruedas y asientos) salía para Tinerhir. En la ruta, con la luz apagada, NO SE VEÍA NADA. Mientras Lu dormía, a mí me llamó la atención cómo él paraba en medio de la nada y la gente que bajaba caminaba y se perdía en la oscuridad.

A este pueblo llegamos de noche cerrada. Tras rechazar el primer hotel (150 dH), logramos hospedarnos en "el Houda" por 80 dH, tras la recomendación de un fugaz amigo que hicimos en la plaza central. El precio incluía ducha y un "hermoso" baño con letrina (agujero en el piso + balde) donde tuvimos que realizar malabares para utilizarlo.

Antes de dormir, fuimos a visitar a otro amigo de la plaza, en un puestito de comida. Fue el único que nos atendió, ya que en ese momento estaba jugando el Barcelona y era de atención exclusiva de las personas que ahí se encontraban.

En el puesto, comimos "Kefta", un sándwich de carne picada (de quién sabe qué animal) y condimentos varios. Comidos, nos fuimos a dormir. Besos a todos.

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