16/04/2012

EU2012 - Día 7 Marrakech - 19/03

by G

Y al séptimo día descansamos.... ¡Qué lindo que es dormir! Dormimos 12 horas (de 20 a 8). Nos levantamos a las 5 de la mañana con el llamado a la oración, un sonido que invade la ciudad 4 veces por día, aunque luego dormimos un poco más.

Junto con los españoles (Pelayo y Miguel), por la mañana gozamos de un rico desayuno que constaba de 2 panqueques, pan, mermelada, jugo de naranja (acá los naranjos crecen por todos lados) y un té marroquí. Los chicos eran de Mallorca y, al igual que muchos españoles, arman sus propios cigarrillos (los tradicionales son caros por los impuestos que tienen aplicados).

Dormidos y comidos salimos a recorrer los zocos. Ya con más paciencia podíamos soportar a los vendedores que tan amablemente, pero con insistencia, te invitan a conocer su mercancía. Su técnica invasiva se inicia luego de un contacto visual con ellos o con uno de sus productos. Si quieres evitarlos, la única forma es ir mirando el piso (porque hasta en el cielo cuelgan cosas). Eso sí, en ese caso te vas a terminar chocando con la gente, las bicis, las motos, los carros, autos, camionetas... Todo circula por esas enmarañadas y acaracoladas callejuelas.

Luego de establecer contacto, el vendedor te comienza a ofrecer cualquier cosa que tenga por ahí. Basta con apuntar algo para que te den el precio. Si luego de unos minutos no entendiste el juego, ya comienzan a aclararte que el precio se puede bajar (al mejor estilo jefe Gorgory: "...Has visto al señor billetín..."). Como para no entender... Pero si aún no entraste en el juego, te preguntan "¿cuánto estarías dispuesto a pagar? ¡Ponme un precio!". Donde dudaste, te ponen el producto en la mano con moño y todo. Si les pedís 5 veces menos, se ofenden, te dan la mano y te dicen "Chau amigo".

En los alrededores de la plaza se puede encontrar de TODO. Productos comestibles, no comestibles, servicios, ¡de todo!

 

Como medio de pago... cualquier cosa: dírhams, dólar, euro, ¿oro?... Por Lu me ofrecieron 3 carteras... Luego de comer en un puestito de por ahí, conocimos la Medersa. El lugar era la escuela donde antiguamente se enseñaba el Corán (1500).

 

La Medersa está compuesta de un patio central con una pileta donde se higienizaban antes de rezar. Alrededor estaban las habitaciones de los internados. Al salir pasamos por el Museo de Marrakech, que fuera un antiguo palacio del siglo XIX.

Al caer la noche sobre la plaza de la muerte, la plaza se llenó de carros y luces.

 

Otra de las técnicas utilizadas por los vendedores es la de "regalarte" para que luego te "veas en la obligación" de pagarles. De esta manera fue que Lu se hizo un hermoso tattoo. Para terminar la noche, comimos junto con los marroquíes por la módica suma de 50 DH (5€).

 

El menú que nunca elegimos (te sentás y te traen comida) incluía berenjenas, salsa de tomate, pescado frito, papas y pan. ¿La bebida? Bien, gracias... nunca nos entendió que queríamos un agua.

Antes de acostarnos, nos quedamos hablando con 2 chicos que conocimos: Sara y Darío. Una italiana y el otro un argentino que anda dando vueltas por Marruecos hace 3 meses. ¡Nos llenaron de consejos! Muchas gracias, chicos.

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